-Quiero irme lejos, conocer, viajar, sentir otros aires. Alzar mis alas lejos de la opresión- respondió.
-Te alejas de mí y no podré cuidarte, ni guiarte. ¿Estarás bien? -volví a preguntar.
- Te sentirás orgullosa de mí- contestó, sin saber que el tiempo demostraría todo lo contrario.
La vida no es fácil para nadie. Los vientos suelen ser adversos a tus deseos. Tienes que esquivar, driblar, pero jamás rehuir. Volar lejos no te asegura mejores vientos, puede ser lo contrario.
-¿Como te va por allá mi golondrina? ¿Me extrañas, tanto como yo a ti? -cuestioné
-Sí, aquí me siento feliz, cómoda, me gusta mucho este lugar -respondió, muy segura de si.
- Extraño que vueles conmigo. Desearía estar entre tus alas, enredados entre nuestras plumas. Y peor aún necesito de tus histerias existenciales- reclamé, enérgicamente.
Cuando huyes de las personas que te rodean, huyes de ti misma. No necesitas, huir de tu familia, de tus amores, de tus errores. Solo vivirás escondida de todos ellos, vivirás en las sombras. Vive, supera los traumas, la falta de cariño, la falta de atención. Supérate.
-¿Estás bien mi golondrina de alas contorneadas? -pregunté
- Sí, encontré con quién volar, no sé hacia dónde voy, pero, me siento bien. Él despeja mis dudas, aunque sea superficialmente, tengo quien tome de mis alas cuando siento caer- me dijo, sabiendo yo que eso sucedería.
- Mi avecilla de frágil plumaje, lo entiendo- respondí, con desolada voz. Vuela alto, sin mirar abajo, extiende tus horizonte y cuando estés lista vuelve para afrontar tus miedos. Siempre tendrás un refugió en mí.
No he sabido nada de ti golondrina mía. Dejaste de darme señales de que vuelas sin dificultad. Todas las noches veo el cielo con la esperanza de ver tus alas. He soñado que cortaron tu plumaje y desperté mirando el horizonte absurdamente. No estás a mi lado.
-¡Por fin se algo de ti, estaba muy preocupado, mi golondrina¡- exclamé, furibundo.
-Lo siento, decidí quedarme en un lugar seguro, donde nada puede dañarme, donde nadie me acusa ni me señala. Es una jaula donde me siento abrigada. Me siento feliz, no extraño volar, la verdad nunca lo hice bien. Pensé que era lo que quería, pero, prefiero estar enjaulada, esto me trae seguridad. Nadie podrá traspasar estas barras y lastimarme. Quiero quedarme así- dijo con voz susurrosa.
Mi golondrina, me basta con saber que estarás bien y cuando no lo estés mandame una señal. Yo estaré siempre mirando el horizonte esperando tu llegada.
Alas y buen viento.
