miércoles, 18 de diciembre de 2019

Malas Crónicas : Día 2: Perdóname

Malas Crónicas : Día 2: Perdóname: Martes 11, 20:30 Perdóname                                   ¿Por qué? Por no ser la persona que te ame como te mereces. Por ...

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Gracias Domenico

    


El pánico vino de repente, en la lobreguez de la noche, en el silencio de la habitación, y al lado de un cuerpo inerte. Éstas últimas noches han sido de paz, de sueños profundos y sonrisas de satisfacción. La suavidad de tu piel y el calor de tus labios han sido un gran alivio para estos ataques que me aquejan. Reaparecen estos miedos y la cura duerme, y las pastillas se acabaron. Se que no han sido fáciles estas últimas semanas a mi lado, soy un fastidio, un antipático y ahora también un miedoso - de perder el control--del carajos.

     Trató de despertarte con la mirada, de conectar contigo telepáticamente, la oscuridad no ayuda. Doy vueltas en la tibia cama, el silencio se rompe con un ruidoso ronquido, señal de que estás rendida en los brazos de Morfeo. Me da pena molestarte, decirte que tengo una crisis de miedo. No te has percatado de mis ruidos, de mis volteretas, de mi respiración acelerada. Desidiosa en tu lado de la cama, agobiado en mi lado.

     Se me ocurre algo, música, eso es, la música apacigua a las fieras, alegra el alma, zarandea el cuerpo. Pero, música ligera, nada de "Salsa Perúcha" ni "Perreo Sandunguero". Música que calme éste acongojado ser, esta pobre alma angustiada. Busco el celular en la oscuridad, lo encuentro. ¿Dónde coños estan los audífonos? Ya los tengo, ahora exploremos las emisoras. ¡Eureka! ¡Piano! Suena en una emisora pasada la medianoche Domenico Codispoti, Op28 N°2. Mi mente se transporta a un salón nebuloso, y ahí estoy yo, delirando que toco el piano, mis manos se apresuran en movimientos torpes siguiendo el compás de tan bella melodía. Estoy bailando en el aire con una silueta desconocida - tal vez es mi alma- dejándome llevar por la sonoridad apaciguante de los bemoles del piano. El pánico se ha ido, reemplazado por una serenidad indulgente.

Gracias Domenico. 

martes, 3 de diciembre de 2019

Golondrina sin viento


-¿Por qué volarás tan lejos?- le pregunté. 
-Quiero irme lejos, conocer, viajar, sentir otros aires. Alzar mis alas lejos de la opresión- respondió. 
-Te alejas de mí y no podré cuidarte, ni guiarte. ¿Estarás bien? -volví a preguntar. 
- Te sentirás orgullosa de mí- contestó, sin saber que el tiempo demostraría todo lo contrario. 

La vida no es fácil para nadie. Los vientos suelen ser adversos a tus deseos. Tienes que esquivar, driblar, pero jamás rehuir. Volar lejos no te asegura mejores vientos, puede ser lo contrario. 

-¿Como te va por allá mi golondrina? ¿Me extrañas, tanto como yo a ti? -cuestioné 
-Sí, aquí me siento feliz, cómoda, me gusta mucho este lugar -respondió, muy segura de si.
- Extraño que vueles conmigo. Desearía estar entre tus alas,  enredados entre nuestras plumas. Y peor aún necesito de tus histerias existenciales- reclamé, enérgicamente. 

Cuando huyes de las personas que te rodean, huyes de ti misma. No necesitas, huir de tu familia, de tus amores, de tus errores. Solo vivirás escondida de todos ellos, vivirás en las sombras. Vive, supera los traumas, la falta de cariño, la falta de atención. Supérate. 

-¿Estás bien mi golondrina de alas contorneadas? -pregunté 
- Sí, encontré  con quién volar, no sé hacia dónde voy, pero, me siento bien. Él despeja mis dudas, aunque sea superficialmente, tengo quien tome de mis alas cuando siento caer- me dijo, sabiendo yo que eso sucedería. 
- Mi avecilla de frágil plumaje, lo entiendo- respondí, con desolada voz. Vuela alto, sin mirar abajo, extiende tus horizonte y cuando estés lista vuelve para afrontar tus miedos. Siempre tendrás un refugió en mí. 

No he sabido nada de ti golondrina mía. Dejaste de darme señales de que vuelas sin dificultad. Todas las noches veo el cielo con la esperanza de ver tus alas. He soñado que cortaron tu plumaje y desperté mirando el horizonte absurdamente. No estás a mi lado. 

-¡Por fin se algo de ti, estaba muy preocupado, mi golondrina¡- exclamé, furibundo. 
-Lo siento, decidí quedarme en un lugar seguro, donde nada puede dañarme, donde nadie me acusa ni me señala. Es una jaula donde me siento abrigada. Me siento feliz, no extraño volar, la verdad nunca lo hice bien. Pensé que era lo que quería, pero, prefiero estar enjaulada, esto me trae seguridad. Nadie podrá traspasar estas barras y lastimarme. Quiero quedarme así- dijo con voz susurrosa. 

Mi golondrina, me basta con saber que estarás bien y cuando no lo estés mandame una señal. Yo estaré siempre mirando el horizonte esperando tu llegada. 

Alas y buen viento. 

Malas Crónicas : Día 2: Perdóname

Malas Crónicas : Día 2: Perdóname : Martes 11, 20:30 Perdóname                                   ¿Por qué? Por no ser la persona que...