Jueves 13 8:00
Hemos tenido muchas noches inolvidables. Recuerdo el primer regalo que te dí, por tu cumpleaños -el único que pasamos juntos-, tenía que ser algo que te acompañe siempre, como un libro, compré dos iguales, para que ambos podamos leer lo mismo y así sientieras que estabamos juntos. Esa noche no empezó bien, el silencio era incómodo, pasábamos por una situación igual a la de ahora. Hubieron palabras hirientes, verdades, disculpas pero todo se cerró con besos apasionados mirando el mar. Nunca tuvimos un momento así. Un malecón, una luna y una noche que se volvieron cómplices de lo nuestro. A pesar de todo eso, no diste tu brazo a torcer. Había planeado una cena, una torta y cantarte por tu cumpleaños, las dos primeras no se dieron. Eres terco y huraño. Preferiste un helado para cenar, y fue en ese sitio de comida rápida donde te dí el libro de John Katzenbach, tu sonrisa de niño tierno, me decía que jamás habías recibido un regalo. Oliste el libro, lo abrazaste y me diste un beso. Fue una noche tierna a pesar de mi tristeza por no llegar a un acuerdo con lo nuestro. Me obligaste a cantar el happy birthday en tu honor. Lo hice con todo el cariño que tengo hacia ti.
Todas las noches a tu lado han sido muy especiales para mí. Incluso en las que no fui una buena persona contigo. Me he disculpado muchas veces por eso. Pero, te he resarcido con creces esa mala experiencia. Desde ahí solo he querido demostrarte lo importante que eres para mí. Dejé el sexo de lado para hacerte el amor. Empecé a ver tu rostro, a perderme en tu mirada mientras nos entregabamos el uno al otro. Los encuentros eran conversaciones, discusiones, besos, pasión y dos cuerpos desnudos que terminaban siendo uno solo.
Lamento, que nada de eso signifique la felicidad para ti. No puedo darte lo que deseas, aunque quisiera - y lo quiero-. Eso no significa que no te quiera, que no te piense, que no te desee con todo mi cuerpo. Sabes no quiero de ti lástima y menos compasión. Tal vez, esta sea la última vez que diga que te extraño y necesito. El tiempo ayudará a fortalecerme para no extrañarte. Sin embargo, quiero dejar en claro que puedes recurrir a mí cuando me necesites, no temas contarme lo que te aflija, lo que sea, yo prestaré atención a todo lo que digas; eso si, a cambio de eso obtendrás consejos, motivaciones y hasta regaños. Pues, es lo que se hace cuando alguien te importa. Estuve contigo en tus miedos, tus ataques de ansiedad, en tus mejores momentos también y lo estaré siempre.
Estos días, han sido difíciles y tomar esta decisión aún más. Doy un paso al costado para que tú puedas vivir las experiencias que quieras.
Gracias por haber dejado que sea parte de ti, por permitirme aportar algo en tu vida y sobretodo por entregarme tu ternura. Me quedo con eso último, porque es lo único que nadie podrá quitarme.
Gracias por haber dejado que sea parte de ti, por permitirme aportar algo en tu vida y sobretodo por entregarme tu ternura. Me quedo con eso último, porque es lo único que nadie podrá quitarme.
Hasta pronto Andres
